1.- Me voy derecho a lo más llamativo, colorinche, con brillos, dorados, plateados, pedrería, lentejuelas, flores...

2.- Elegir lo que en el colgador tiene bonita forma.
3.- Ignorar las prendas de un solo color. Me llaman la atención los estampados y después me encuentro con muchas prendas que no puedo combinar.
En este caso no se ve tan mal flores y escocés, pero no sé si haría esa combinación en mi vida diaria en realidad.
4.- No tomar nota de qué tipo de prendas son más sentadoras aunque en la vitrina no me llamen la atención.
Muchas veces me ha pasado que de casualidad me pruebo algo que originalmente no encontré bonito y después al verlo puesto descubro que se ve re bien. Me ha pasado con vestidos, poleras, zapatos, con todo en realidad.
5.-Irme derecho a lo que tiene descuento. Mientras más tiempo lleva algo en oferta menos variedad y tallas quedan. A veces está tan buena la oferta que me ha pasado encontrarme comprando tallas más grandes para después ajustar en la casa o con fallas que después arreglaré. Aún tengo cosas guardadas a la espera del bendito arreglo :(
6.- Siempre, pero siempre, siempre me pasa que me compro los jeans de una talla que según yo están justos y después se ponen bolsudos... aunque sean muy apretaditos al probármelos y que los sienta casi chicos, ya antes de un mes los siento sueltos de atrás. Uno los lava y se apretan, pero al rato de usarlos ya están sueltos de nuevo... cómo lo hacen esas mujeres a las que los jeans siempre les quedan ajustados?
Por lo menos me quedo más tranquila pensando que los jeans muuuuy apretados hacen mal...



























