Otro año que se va. Quedan 2 semanas apenas para que se vaya este 2022 y aquí estoy, con mascarilla aún, pero menos que hace unos meses.
Quisiera ser optimista y hacer un post alegre, que tengo pendiente, porque ha habido mucha música estos últimos meses y la música siempre me ha motivado mucho, pero hoy no me siento bien. Tengo un nudo en la guata y como no es momento de llorar, trato de no pensar demasiado para que no se me salgan las lágrimas. Soy de lágrima más fácil desde hace unos años, pero aparte hoy es un día malo. A mí me influye mucho la otra gente, los que me rodean y obviamente mi familia y mis amigos. Es como demasiado obvio todo esto que digo, pero no puedo dejar de decirlo.
Me siento tan fracasada justo ahora. En el plano emocional más que nada. Sentir que no he logrado que mi gente cercana, me valore como yo espero es frustrante y acá me viene a la mente lo que me han repetido en el último tiempo algunas personas: que yo espero mucho de la gente. Es que espero lo mismo que doy no más, pero todos no están dispuestos a dar tanto. Siento que me he esforzado y he entregado mucho en algunos casos y me han defraudado, me siento herida, utilizada y subestimada. Repito, hoy es un día malo, así que el panorama puede que se vea peor desde el prisma de este jueves desolado con sol, como pocos días con sol tristes. A lo mejor le estoy poniendo mucho, pensará mi yo optimista del futuro. Sé que esto pasará y me sentiré mejor, pero no puedo evitar hoy sentirme desesperanzada, frágil, sin alegría. Hasta me da lata respirar hondo.
Será verdad que si recibo un abrazo de más de 8 segundos ahora me sentiría mejor? Según la Dra Marian Rojas, un abrazo de esa duración hace que se libere oxitocina, hormona que baja el cortisol, que está muy aumentado en situaciones de stress. No sé si un abrazo ahora me serviría. Tampoco el abrazo de cualquiera. Tendría que ser de alguien que quiera mucho y que me haga sentir entendida. Una palabra. Dos. Será poco? Mucho?
Siempre la torta lleva guindas. Las que imagino yo. La guinda de ahora tiene que ver con pega. Después de años trabajando en el mismo lugar, me entero que no me han reconocido los primeros años y tengo que llevar unos documentos para avalar que empecé antes. Me parece insólito que ahora me digan que yo debía saber esto. Obvio que no es obvio para mí. Ahora me entero que esto se ha traducido en menos plata y no sé si me lo reconocieran ahora, me pagarán todo lo que me deben...
Hoy ya no es jueves, me siento un poco mejor, pero no absolutamente bien. Confío en que el fin de semana sea como una crema de manos de castaña para mi alicaído sistema límbico.








