Este verano hice paseítos cortitos por el día en las cercanías, paseos menos cortos, pero siempre por el día, en la zona y un viajecito más lejos, al país de al lado.
No quiero poner cosas repetidas, pero inevitablemente lo haré... pucha, sorry.
El último día de Febrero partí a Buenos Aires. Nos alojamos en un hotel nada especial, barato y muy céntrico, cerca del Obelisco y donde todos los días había medialunas al desayuno (creo que en Argentina no hay lugar donde no tengan medialunas al desayuno) y con un ascensor con rejas de corredera que la mitad de las veces olvidábamos cerrar de nuevo dejando bloqueado el ascensor... uuh, uuh... nos deben haber odiado los recepcionistas, pero es que en Chile no hay casi ascensores de esos, todos se cierran solos... así que no tenemos el hábito de cerrar la puerta.
Nunca supe por qué era hotel boutique.
Fui por fin a conocer la librería El Ateneo, esa que está en la Avda. Santa Fe y que funciona en un antiguo teatro hermoso. Es bonita la idea de funcionar en un teatro, pero no entiendo cómo no lo usan para espectáculos... será que tienen el Teatro Colón y todo, pero, en fin, igual es chori poder recorrer la librería y sentarse en los palcos a leer.
Igual no me volví loca mirando libros, compré sólo uno y sí me quedé mucho rato en el subterráneo mirando la sección música donde habían CDs y DVDs.
Paseando por la peatonal Florida, este pequeñito estaba fascinado mirando a los cantantes que eran un grupo de franceses.
Si uno va por Florida siempre tiene que entrar a ese mall tan bonito que es el Galerías Pacífico. Sacamos fotos en la entrada y nos fuimos sin mirar las tiendas eso sí.
Esta vez recorrimos el paseo Florida completito desde la Avenida de Mayo hasta la Plaza San Martín que es súper verde, pero no tiene pasto sino una especie de plantas verdes de hojas alargadas que parecen pasto de lejos.
La arquitectura alrededor es bella.
Y este debe ser San Martín, pero no me acerqué a verificarlo... ñeee...
Y este es Torquato & Regina un cafecito muy monono donde tomamos té en la terraza porque adentro estaba reservado para un evento. Igual entré al baño a sapear y era hermoso por dentro.
De ahí nos fuimos a la Avda. 9 de Julio y nos devolvimos hacia el centro entonces llegamos hasta el famoso Teatro Colón.
Frente al Teatro Colón. Buenos Aires tiene tanta arquitectura bonita. Hay tanto edificio viejo e imponente, hay tanta historia ahí y se han mantenido súper bien.
Por recomendación de una amiga argentina tenía que volver a Guerrin donde tienen las mejores pizzas de Buenos Aires según ella y sí, son ricas!!
Los que atendían eran tan amables que al notar que no éramos de ahí nos ofrecieron pasar a mirar a la cocina cómo hacían las pizzas en un horno gigante a leña.
Como que me volví loca fotografiando los murales que adornan los puestos de una Feria del Libro de la Avenida Santa Fe
Mafalda y Quino no podían faltar
Esto es saliendo de una estación de metro.
Caminamos por toda la orilla y llegamos a San Telmo donde buscamos la famosa feria de los domingos. No recordaba que fueran tantas cuadras, pero eran como las 11:00 de la mañana y ya estaba llena de turistas. Esta es la esquina de la calle Chile (qué emoción ver el nombre fuera del país) con Defensa que es la calle de la feria. A la izquierda está la estatua de Mafalda sentada en un escaño y hay una fila enorme de gente para sacarse fotos con ella. Sin duda Mafalda supera en popularidad a Maradona, Gardel y cualquier otra celebridad trasandina y obvio que yo también me tomé una foto con ella.
Este auto no es una curiosidad, no está ahí como objeto especial, pero los turistas le toman fotos...
Y no fue el único auto viejo que vimos en San Telmo. Este me recordó al auto del papá de Mafalda.
Allá si que les dan duro a los autos y no los desechan tan pronto. Bien me parece!
Al llegar al final de la feria, caminamos una cuadra y tomamos una micro para llegar a Caminito. Dato extra, para andar en micro y metro ahora ellos también usan un sistema de tarjeta BIP, pero harto más barato que acá.
Creo que dimos una vuelta de no más de 10 minutos por las dos cuadras del barrio y volvimos en la micro al centro. Pasamos a ver la Casa Rosada (yo le porfiaba a mi amiga argentina alguna vez que el color más que rosado es terracota, pero bueno...)
La Plaza de Mayo donde había lienzos de protesta.
La Catedral Metropolitana
Y el Museo Histórico Nacional del Cabildo al cual no entramos.
Nuestro último día lo dedicamos entero a pasear por Palermo. Caminamos, caminamos y caminamos y mis pies se resistieron mucho... pero lo comido y lo caminado (porque no bailé) no me lo quita nadie jajaja.
Nos fuimos desde el Hotel a pie hasta la Avenida Santa Fe por la que caminamos muchas cuadras mirando las zapaterías (pero no compramos nada). Había mucha plataforma, muchos colores rojo, azul y verde y recién salían los zapatos otoñales en colores más tierra y burdeos, mucha tacha y puntas doradas y plateadas. Bonitos, pero no tan baratos. Al rato nos cansamos y tomamos una micro hasta Palermo. Caminamos hasta Palermo Hollywood y Palermo Soho, que yo encontré muy parecidos a nuestro Bellavista por la arquitectura, los restaurantes, cafés y bares y sí habían más tiendas chic y músicos callejeros.
Almorzamos en Oui Oui que fue el primer local de comida que vimos en medio de la nada, bajo los plátanos orientales y donde tenían gente en la calle esperando por mesa... mmm, eso es un buen signo nos dijimos y en verdad lo encontramos rico y no caro.
Yo pedí un menú de sopa más tarta de cebolla y ensalada con un jarro de limonada de un litro y todo
por $70, menos de $4000 chilenos. Las papas asadas con romero eran un extra.
Y quedamos con ganas de volver a tomar onces porque se veían ricas cosas dulces en la vitrina, pero nos entretuvimos más allá y no volvimos.
Encontramos una oficina donde vendían entradas para Lollapalooza que por primera vez se hará en Argentina este año.
Y había un local donde vendían esta loza que usan en la casa de té Lavanda.
Y a la hora del té tomamos nuevamente limonada con algo dulce en el restaurante Felicidad
Y ese fue nuestro último día. El clima estuvo muy bueno. Lo mejor es que la temperatura era pareja casi todo el día, unos 23° muy agradables, así que no necesité chaqueta en toda mi estadía.









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