viernes, 30 de enero de 2015
No más cambio de horario
Ayer leí la noticia en el diario: Nos quedamos para siempre con la hora de verano. Bieeeeeeeeen!!!!! Yo feliz! Nunca entendí mucho el sentido del cambio a horario de invierno, que se supone que era para ahorrar energía, pero ahora se dieron cuenta que tal ahorro no era tan categórico. Después de más de 40 años de aplicar esta medida de cambiar horario cada año, por fin se pegan el alcachofazo que todos lo odiaban!!
A quién le gustaba que de un rato para otro y coincidiendo con el término del verano y comienzo de las clases, de un día para otro oscurecía más temprano? hacía mucho más brusco el paso del relax de las vacaciones al comienzo de la rutina estudiantil y sin contar lo perdida que uno andaba la primera semana en que todavía el cuerpo no asimila el cambio. Aparte de la lata cuando los computadores se cambiaban de hora solos y acá habían modificado la fecha, pero los relojes de la casa o el de pulsera no y el celu tampoco, entonces pasaba que igual se creaban confusiones.
El cambio más incómodo para el cuerpo era aquel en que se vuelve a la hora de verano, de la hora de invierno y parece cuesta arriba tener que levantarse una hora antes. Para mí el único estímulo que me animaba al respecto era que iba a oscurecer más tarde, pero nada más.
Y a quién no le pasó aquel Domingo después de esa noche sabatina de cambio de horario que siguió con la hora antigua y llegó una hora temprano o una hora tarde a algún lugar? mal si se trataba de hacer un viaje y uno llegaba cuando el bus o tren ya había partido o cuando la película iba a la mitad si era por ir al cine.
Ya no vamos a perder tiempo cambiando horas de tantos aparatos, nuestro biorritmo no sufrirá altibajos, el año trascurrirá de forma más fluida y seremos todos más felices :D..... ¬¬ ( Seamos positivos ;)
lunes, 19 de enero de 2015
Cuestionario veraniego
Estos meses me lo he pasado copiando, sorry. Este cuestionario lo hizo Ale y me dieron ganas de hacerlo más que nada al darme cuenta de lo diferente que pueden ser las percepciones dependiendo de donde uno viva. Yo vivo en el sur, aunque mi percepción de santiaguina expatriada debería ser bien diferente de un nativo sureño. No me olvido de mis veranos santiaguinos, yendo a la piscina, al río, a la costa o encerrada en la casa. No recuerdo haber odiado el verano, ni haber sufrido tanto con el calor, aunque igual andaba en micro, y evitaba el asiento de la ventana si daba el sol y no había cortina y me compraba mi helado de piña a $100. Yo creo que influye mucho en mi tolerancia al calor, que la casa de mis papás siempre ha sido muy fresquita (en invierno es un refri) entonces no sufría demasiado.
El verano en el sur yo siempre digo que es un verano primaveral, no es verano propiamente tal, pero es lo que hay...
El verano en el sur yo siempre digo que es un verano primaveral, no es verano propiamente tal, pero es lo que hay...
1.- Qué es lo que más te gusta del verano:
Lejos lo que más amo del verano, ahora, es que los días son más largos, aclara antes de las 6:00 y oscurece como a las 22:00 y tener más luz (no digamos sol) es increíble como influye en el ánimo. Me encanta salir de la pega con luz natural y sentir que aún tengo toda la tarde por delante, en estricto rigor no es así, pero no me maten la ilusión!
Poder ponerme ropa más liviana y sobre todo: no camiseta, no chaleco, no calcetines.
Que hay muchas actividades entretenidas en la ciudad, ferias, festivales, música al aire libre.
2.- Trago del verano favorito:
No suelo tomar trago, pero en esta época obvio que tomo más agua, jugo y últimamente me ha dado por hacer limonada con menta.
3.- Serie recomendada para el verano:
No veo series gringas porque no tengo cable, ni Netflix, además me pasa que evito engancharme con series que a lo mejor durarán muchas temporadas, porque es más difícil verlas completas. Aunque no me desagrada ver capis inconexos de The Big Bang Theory de repente, porque da lo mismo si uno ve un episodio del medio, sin ver más de antes o después.
4.- Libro recomendado para el verano:
Los dos de Rainbow Rowell que han salido hace un tiempo y son literatura calificada como para adultos jóvenes. El primero es Eleonore & Park y el segundo Fangirl. Yo confieso que los compré porque me gustaron sus portadas, las dos con ilustraciones atractivas. Son fáciles de leer, por lo que se avanza rápido. Es lectura liviana, pero no necesariamente esto significa que no tengan un trasfondo más profundo o que sus personajes sean ligeros y fáciles. Los veo a ambos como buenas lecturas de verano.
5.- Labial favorito de verano:
Un bálsamo labial que no conocía y que compré en el Costanera, pero también venden en el Drugstore. Se llama Sheepie y tiene una ovejita como símbolo. La tienda se llama Sheet.cl y hace estos lip balm con productos vegetales y no testean en animales. Hay diferentes variedades, pero yo tengo el sabor a guinda y a pan de pascua. Deja color y brillo y dan ganas de comérselo.
EDITO: Acabo de leer que esta empresa chilena sufrió un robo, uno de sus socios escapó con 50 millones de pesos y los dejó con prácticamente 0 peso en a cuenta y están pidiendo ayuda para sobrevivir a este desfalco. Le están viendo el lado positivo a esta Sheet (es un juego de palabras entre oveja que es la Sheepie, el símbolo de la marca y mierda en inglés para quién no entendió) y están vendiendo un Kit de emergencia. Más detalles aquí!
EDITO: Acabo de leer que esta empresa chilena sufrió un robo, uno de sus socios escapó con 50 millones de pesos y los dejó con prácticamente 0 peso en a cuenta y están pidiendo ayuda para sobrevivir a este desfalco. Le están viendo el lado positivo a esta Sheet (es un juego de palabras entre oveja que es la Sheepie, el símbolo de la marca y mierda en inglés para quién no entendió) y están vendiendo un Kit de emergencia. Más detalles aquí!
6.- Esmalte favorito:
Me sigue gustando un Revlon color mint para invierno y verano.
7.- Lugar que te gustaría visitar:
En esta época, lo mejor es ir al Lavanda casa de té en Frutillar, porque está la lavanda en flor, hay un aroma exquisito en el campo y se siente paz al mirar el horizonte sentada entre las lavandas (cuidado con las abejas y moscardones) Aunque estoy cerca, nadie quiere ir conmigo...
8.- Plato veraniego:
Porotos granados, humitas y pastel de choclo, pero sólo de mi mamá, sino no, gracias.
9.- Piscina o playa:
Playa, del litoral central, pero ojalá desierta, o sea imposible. Me gusta más caminar por la playa al atardecer que achicharrarme a la hora de más sol en la arena. En las playas de acá (lago) me ha tocado alguna vez el agua decentemente quitada de hielo, pero el fondo de piedras las hace incómodas. No hay playas con olas, agua rica (y limpia), arenita fina...
10.- Imprescindible para la piscina:
Acá no hay piscinas públicas. No que yo sepa. Hay algunos hoteles con piscina temperada, hay termas (más lejos, pero no tanto) pero no lo que yo recuerdo de Stgo. Piscinas públicas gigantes, con trampolín, pasto y quitasoles. No me atrae mucho tampoco como panorama, prefiero las termas, pero en invierno. De todas maneras, si se refiere a las clásicas, el imprescindible del verano en realidad es el protector solar con factor alto.
viernes, 16 de enero de 2015
Soundtrack de la vida
Primero, este post es copiado de Natalia otra vez. No es que me falte creatividad, pero me dieron ganas de hacerlo y me maté de la risa con el resultado. Explico, esto en principio es un juego, para ver cómo el azar nos puede cagar una película jajaja.
El juego es el siguiente, tomar nuestro Itunes, o IPod, o donde quiera que tengamos toda o casi toda nuestra música, ponerlo en opción aleatoria o shuffle y darle play ( o sea que las canciones no sigan el orden alfabético) Yo agarré el IPod, que es donde tengo como 7500 canciones, le di play y anoté las 10 primeras que salieron y en ese orden musicalizarían la vida. Mi resultado fue el siguiente:
El juego es el siguiente, tomar nuestro Itunes, o IPod, o donde quiera que tengamos toda o casi toda nuestra música, ponerlo en opción aleatoria o shuffle y darle play ( o sea que las canciones no sigan el orden alfabético) Yo agarré el IPod, que es donde tengo como 7500 canciones, le di play y anoté las 10 primeras que salieron y en ese orden musicalizarían la vida. Mi resultado fue el siguiente:
- Secuencia de inicio: Latinoamérica – calle 13 (Esto sugiere una película muy independiente jaja)
- Canción de pelea: I just can't get enough - Depeche Mode
- Canción de ruptura: Lullaby – The Cure
- Reconciliación: Nostradamus Mucho – Molotov (jajaja, cómo reconciliarse con eso...)
- La Boda: Bend and Break – Keane (ya, aunque ya no fue jaja)
- Nacimiento de un hijo: Warm and tender love – Percy Sledge
- Escena de muerte: Stop – Erasure (Con esta sí que me reí, como tocar esto cuando muere alguien? Aunque le pega la frase "we'll be together again and nobody ain't never gonna disconnect us"... si hay un gran lazo con el muertito)
- Batalla final: Ordinary Day – Curiosity killed the cat (ya, en una día común y corriente yo peleo jajaja)
- Canción de funeral: Leaving – Pet Shop Boys (Claro, leaving igual le pega a un funeral, alguien se va, pero en la letra también dice "our love is dead", o sea podría ser un funeral para un amor... shiaaaa)
- Créditos finales: How I Learned To Hate Rock'n' Roll- Pet Shop Boys (Espero que al final no lo odie realmente...:)
Esto me hizo darme cuenta que debería eliminar el spam de mi IPod... tengo demasiadas canciones! por eso cuando el aparato contabiliza los minutos, no dice horas, sino días de música. Igual el resultado del juego fue digno, porque pudo haber sido desastroso jajaja.
Un día también haría un post con canciones que yo realmente pondría en determinados eventos de la vida. Otro día, ahora Stop! stand there where you are, before you go too far... jajaja.
domingo, 11 de enero de 2015
Un poco de frivolidad en verano
Y después de un post serio, otro más frívolo ahora que estamos en verano, para refrescar un poco. Música ad-hoc...
Música de comercial de moda porque vamos a hablar de zapatos de moda en esta temporada Primavera - Verano 2015.
De pronto las extremidades inferiores de las mujeres se empezaron a poner gruesas y empezamos a ver cosas como estas en las zapaterías, pero en la calle también...
Y no sé si a alguien más, pero a mí parecen más ruedas de tractor que zapatos...
Ayudan a aumentar la altura en un montón de centímetros, pero con esa plataforma que no permite mucho movimiento a la planta, hay que caminar un poco como robot, aparte que seguro que en las ranuras de la suela se quedan atrapadas piedritas y cualquier porquería chica que uno pise en la calle. No, la verdad es que no me agrada mucho esa moda de chalas. Por lo menos no deforman tanto los pies como los tacones demasiado altos, pero con mis tobillos hiperlaxos, no garantizo que no me fuera a torcer.
Hay unas más moderadas y tal vez algo como la foto de abajo sí usaría, a riesgo de parecer un poco abuela tal vez jajaja.
El modelo que me gusta de chala, que es plana, sin nada de taco, es muy escaso, me cuesta mucho encontrar unas que me gusten, que no dejen el pie demasiado pilucho y que sean cómodas. Incluso ni en fotos pillé muchas.
La verdad es que para los escasos días que uso chalas acá (cuando hay sol, más de 20°C y sé que no va a llover), creo que me voy a quedar con las que ya tengo de hace años y me da lo mismo si no son el último grito de la moda :)
sábado, 3 de enero de 2015
Reseña: La Música para Clara
Mi primera entrada del año será una netamente cultural. Música ad-hoc please... musicalizaremos con La Primavera de Vivaldi (si no la conoce, pinche en el enlace). Y así con esa música que predispone a hablar de algo más serio, les contaré que mi primer post será una reseña de un libro. Sí, uno de los pocos libros con páginas llenos de palabras y sin dibujos que leí en 2014 y que me obligue a terminar antes que acabara diciembre para poder anotarlo en mi libreta de libros leídos del año. Y no porque no me gustara la lectura, sino que porque para variar, siempre escasea el tiempo.
El libro se llama "La música para Clara" de Elisabeth Subercaseux, periodista y escritora chilena, que actualmente vive en EEUU. Y ya que este libro trata de la vida de los tatarabuelos de la autora, Clara y Robert Schumann, pondremos otra música para amenizar la lectura del post.
Esta corta melodía para piano escrita por Schumann, es una de sus composiciones más conocidas y forma parte de la obra "Escenas de niños". La autora la menciona en varias partes del libro y cuenta que mientras escribía tomó clases de piano y este fue una de los temas que aprendió a tocar.
Hecha la introducción, contaré que siempre me he sentido atraída hacia las biografías y especialmente las de los músicos. No hay músico que haya tenido una vida aburrida y pareciera que el tiempo también hace parecer más interesante cualquier hecho a la distancia.
Schumann ha sido desde siempre uno de mis músicos preferidos. Su música para piano especialmente me parece tan encantadora y representa fielmente el período romántico que vivió y por eso cuando supe que una de sus descendientes chilenas escribiría un libro con su historia quise leerlo.
Elizabeth Subercaseux Sommerhof, es hija de Gerda Sommerhof, quien a su vez era hija de Walter Sommerhof, hijo de Elise Schumann, una de las hijas del matrimonio de Robert y Clara.
**SPOIL ALERT** Yo ya había leído sobre la vida de ellos antes. Sabía que habían tenido la oposición del padre de ella para casarse, que habían tenido 8 hijos y que él había muerto a temprana edad en un sanatorio por una enfermedad mental, **FIN SPOIL ALERT** incluso estuve de visita en la casa donde él murió y que ahora es un museo, pero me sentí motivada a leer el libro para tener más detalles de la vida de ellos, del entorno y las circunstancias que los rodeaban, el escenario histórico del período romántico, así como de sus contemporáneos y colegas. Ellos eran amigos de Brahms, Mendelsohn, Chopin, se codeaban con Liszt, Tschaikowsky, Wagner... cómo no interesarme?
El libro está escrito en primera persona, pero tiene principalmente 2 hablantes. por un lado Clara, que habla de un tiempo pasado y Robert que habla de su presente en el sanatorio. Ambos relatos se intercalan y a veces ambos mencionan un mismo episodio desde sus propias y diferentes perspectivas que hacen que a veces uno tome partido por uno o por otro, o que entienda o no entienda sus motivaciones.
Leí una reseña donde dicen que no hay climax, no hay una caracterización fuerte de los personajes, pero puede ser que a mí me haya gustado porque desde ya estaba predispuesta positivamente por conocer y amar la música. De hecho al leerlo, muchas veces ponía la melodía que mencionaban en el relato para darle más contexto a las palabras y de verdad que eso me transportaba. Para mí el libro tiene mucho valor histórico, porque está basado en una investigación seria que hizo la autora con documentos, cartas, archivos personales y de la época y que le tomó años de estudio de todos los personajes y los hechos.
Me gustó saber que uno de mis autores favoritos tiene una conexión con mi país, me interioricé de su vida, me puse en sus zapatos por un tiempo y sentí la impotencia de saber que tal vez en estos días su mal no hubiera sido tan incomprendido y mal tratado y a lo mejor hubiera vivido mucho más tiempo y también sentí la valentía, pero también la pena de una mujer que amó tantos años a su marido y que no pudo disfrutar tanto como hubiera querido de su familia, pero a fin de cuentas esa fue la vida real de ellos y la historia no se puede cambiar.
Y ese fue el último libro que terminé de leer el 2014. Chan Chan!
El libro se llama "La música para Clara" de Elisabeth Subercaseux, periodista y escritora chilena, que actualmente vive en EEUU. Y ya que este libro trata de la vida de los tatarabuelos de la autora, Clara y Robert Schumann, pondremos otra música para amenizar la lectura del post.
Esta corta melodía para piano escrita por Schumann, es una de sus composiciones más conocidas y forma parte de la obra "Escenas de niños". La autora la menciona en varias partes del libro y cuenta que mientras escribía tomó clases de piano y este fue una de los temas que aprendió a tocar.
Hecha la introducción, contaré que siempre me he sentido atraída hacia las biografías y especialmente las de los músicos. No hay músico que haya tenido una vida aburrida y pareciera que el tiempo también hace parecer más interesante cualquier hecho a la distancia.
Schumann ha sido desde siempre uno de mis músicos preferidos. Su música para piano especialmente me parece tan encantadora y representa fielmente el período romántico que vivió y por eso cuando supe que una de sus descendientes chilenas escribiría un libro con su historia quise leerlo.
Elizabeth Subercaseux Sommerhof, es hija de Gerda Sommerhof, quien a su vez era hija de Walter Sommerhof, hijo de Elise Schumann, una de las hijas del matrimonio de Robert y Clara.
**SPOIL ALERT** Yo ya había leído sobre la vida de ellos antes. Sabía que habían tenido la oposición del padre de ella para casarse, que habían tenido 8 hijos y que él había muerto a temprana edad en un sanatorio por una enfermedad mental, **FIN SPOIL ALERT** incluso estuve de visita en la casa donde él murió y que ahora es un museo, pero me sentí motivada a leer el libro para tener más detalles de la vida de ellos, del entorno y las circunstancias que los rodeaban, el escenario histórico del período romántico, así como de sus contemporáneos y colegas. Ellos eran amigos de Brahms, Mendelsohn, Chopin, se codeaban con Liszt, Tschaikowsky, Wagner... cómo no interesarme?
El libro está escrito en primera persona, pero tiene principalmente 2 hablantes. por un lado Clara, que habla de un tiempo pasado y Robert que habla de su presente en el sanatorio. Ambos relatos se intercalan y a veces ambos mencionan un mismo episodio desde sus propias y diferentes perspectivas que hacen que a veces uno tome partido por uno o por otro, o que entienda o no entienda sus motivaciones.
Leí una reseña donde dicen que no hay climax, no hay una caracterización fuerte de los personajes, pero puede ser que a mí me haya gustado porque desde ya estaba predispuesta positivamente por conocer y amar la música. De hecho al leerlo, muchas veces ponía la melodía que mencionaban en el relato para darle más contexto a las palabras y de verdad que eso me transportaba. Para mí el libro tiene mucho valor histórico, porque está basado en una investigación seria que hizo la autora con documentos, cartas, archivos personales y de la época y que le tomó años de estudio de todos los personajes y los hechos.
Me gustó saber que uno de mis autores favoritos tiene una conexión con mi país, me interioricé de su vida, me puse en sus zapatos por un tiempo y sentí la impotencia de saber que tal vez en estos días su mal no hubiera sido tan incomprendido y mal tratado y a lo mejor hubiera vivido mucho más tiempo y también sentí la valentía, pero también la pena de una mujer que amó tantos años a su marido y que no pudo disfrutar tanto como hubiera querido de su familia, pero a fin de cuentas esa fue la vida real de ellos y la historia no se puede cambiar.
Y ese fue el último libro que terminé de leer el 2014. Chan Chan!
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