Hace poco estuve revisando mi archivo de fotos digitales y me di cuenta que tendría que buscar un sistema más eficiente para facilitar la búsqueda después. Desde el 2003 que lo empecé y tengo carpetas en CD y discos duros, pero cuando empecé a guardarlas no sabía que se me iban a acumular tantas. Tengo muchas y de todo y me puse a pensar que todos no son como yo. Yo tomo y guardo muchas fotos. Otros las van eliminando y se quedan con las mejores no más.
Hay quienes sólo toman fotos de paisajes y cosas y las personas no les interesan. Hay otros que les toman fotos a todo el mundo, pero evitan salir en ellas diciendo que no son fotogénicos, que no les gusta como se ven, que les interesa más el resto que ellos mismos... Hay también esas personas que no toman fotos sólo de paisajes o lugares sin estar ellos mismos en el encuadre, así que todo el tiempo le pedirán a alguien más que les tome una foto o se harán muchas selfies en cada lugar o con cada persona con que se crucen, porque el valor de la foto son ellos mismos.
También hay gente que aunque le guste tomar fotografías, necesita una ayudita a la hora de motivarse. Para esas personas se han inventado los desafíos como los que hay en Instagram por ejemplo:
Aunque me di cuenta que yo no necesito un desafío porque siempre me sobran motivos para tomar una foto.
Cada foto es un mundo y cada fotógrafo también lo es. A mí en particular me gusta tomar fotos de todo, de personas, paisajes, edificios, detalles arquitectónicos, flores, plantas, árboles, animales... todo tiene interés para el lente que sea que use. Y ese interés puede ser uno en el presente, pero adquiere otro matiz en el futuro. A mí una foto, que yo tomé particularmente, me traslada a otra época, a otra realidad, me hace recordar situaciones, personas, cosas que había olvidado. Entonces es interesante cada vez que abro un álbum de hace años o cuando abro una carpeta de imágenes de años pasados en el computador. Generalmente me quedo pegada mucho rato mirándolas así que mejor lo evito un poco si estoy apurada.
Es interesante observar cómo la gente ha cambiado su estilo de acuerdo a como varía la moda, los colores y cortes de pelo, como han crecido y cambiado los niños y los adultos envejecido. Mirar a los que ya no están y recordar cómo eran cuando estaban. Recordar a esa gente querida con cariño y que ese sea un estimulo para llamarla o enviarle un mensaje.
Hay estudios que dicen que se recuerda menos lo que se fotografió, pero creo que eso es relativo. Si uno fotografía sin tener conciencia de lo que está fotografiando, obviamente lo va a olvidar y no retendrá los detalles, pero si uno se admira de lo que quiere inmortalizar primero, busca la mejor toma, mira los detalles de la composición, eso es más que hacer un mero click, es tomar en cuenta aspectos que igual ayudarán a recordar después.
Y me motiva eso más que nada, tener memorias de los hechos que vivo, los cotidianos y los extraordinarios. Todos me ayudarán a armar un puzzle de mi vida a futuro, si es que me interesa ese juego en unos años más o a alguien que pille mis fotos y quiera hacerlo.
En todo caso yo estoy de acuerdo con este fotógrafo llamado Lee Friedhandler
"No hay que ir en busca de las fotografías, sales y las ves mirándote fijamente"