He aprendido la utilidad de los polvos translúcidos, del base coat y el top coat. Para mí antes todo era brillo de uñas no más.
Me di cuenta que los polka dots son los estampados a lunares y el tartan la tela escocesa, los que ha sido usados desde antaño, pero ahora es chic tener prendas "vintage".
Antes, yo usaba zapatos, zapatillas, botas o chalas. Ahora me doy cuenta que hay un mundo de diferencia entre los loafers, los brogues, los peep toes, mary janes, knee boots o ankle boots
He comenzado a ubicar a personas que no me importan como Olivia Palermo o Alexa Chung que son famosas por su buen gusto a la hora de vestirse y que muchas imitan, pero yo no tengo las piernas tan flacas para usar lo que ellas se ponen aunque se vea bien...
Pero por sobre todo he conocido tiendas de venta on line que me han hecho justificar tener tarjeta de crédito con cupo en dólares como Asos, Bookdepository.com, Strawberry.net, Buyincoins.com y volver a usar una cuenta olvidada que había abierto en e-Bay hace años, fuera de la de Amazon que siempre he usado bastante (sobre todo para los black fridays). Yo creo que influye el hecho de vivir en provincia porque acá la oferta de todo es más limitada y si uno entra a una página web y puede vitrinear y regodearse horas y a veces días con algunas cosas, es mucho más probable que termine comprando porque las ofertas son buenas.
Es verdad que el inconveniente de no poder probar en el caso de la ropa hace que a veces la compra sea una lotería, pero hay cosas en que si el calce no es absolutamente perfecto da lo mismo y hay otras en que es más importante. Pensando en esto hay algunas tiendas online en que puedes llenar un formato con todas tus medidas y te pueden calcular exactamente la talla de ropa que deberías pedir.
Dios... esto se está convirtiendo en una oda a la compra online? No, no quiero incitar al consumo a nadie. Además hay que tener cuidado con el tema de la aduana porque en teoría todo paquete que supere los 30 dólares debería pagar impuestos al entrar al país y esto puede hacer que a pesar de conseguir una buena oferta y haberse ahorrado el costo de envío al final la cuenta termine siendo mayor y ya no tan conveniente. Yo trato de aprovechar las ofertas no más y ahí a veces las tiendas físicas pueden ser insuperables.
Me acaba de pasar que el martes me probé unas botas y pensando que ya era 27 de Agosto yo juraba que ya que originalmente valían 70 mil pesos, y ahora estaban a 49 mil, ya no iban a bajar más y ayer iba pasando y veo que están a 25 mil las mismas... pensé que era una equivocación, pero noooo, justo el miércoles habían vuelto a bajar los precios (será porque justo hicieron 30ºC en Stgo. y ya nadie iba a pensar en comprar botas?) así que ahora sí las compré y como aquí sigue haciendo frío me sirven todavía varios meses de este año y el próximo y el que viene porque a mí me duran harto los zapatos y si no están a la moda casi mejor para mí. Me siento rara cuando me pongo algo que está súper IN.
Tampoco quiero que esto se convierta en una oda al consumo, por eso repito que trato de privilegiar la compra de cosas que necesito absolutamente, en la cantidad precisa y que esté a muy buen precio o que no exista otra alternativa más económica. La reflexión iba por el lado de cómo la globalización nos ha hecho adquirir terminología foránea y costumbres que no teníamos y que la tecnología de estos tiempos nos ha permitido. A veces pienso en cómo lo haría la gente antes cuando viajaba si no existían los cajeros automáticos, ni las tarjetas de crédito. Tenían que llevarse toda la plata que se supone que iban a usar mientras no estaban en su casa o depender de otra persona que pudiera hacerles un giro. Ni hablar de viajar fuera del país. Uno estaba súper restringido a la plata que cambió a la moneda local no más y nada de poder salirse del presupuesto. Eso también tenía sus ventajas en todo caso, si así se podía controlar más los gastos y atenerse al presupuesto para gastos extras y punto.
















































