Uno de los reyes que me ha parecido pintoresco es Ludwig II de Baviera y supe más de él porque me tocó conocer dos de los castillos que él poseía en Baviera, Alemania.
El se hizo Rey de Baviera en 1864 a la edad de 18 años. De jovencito, a pesar de ese peinado que lo asemeja a un emperador romano con corona de laureles y todo, era un tipo bien guapo, alto, esbelto y de rasgos amables. Estuvo de novio con su prima Sofía, pero luego de un tiempo se deshizo el compromiso y se habló siempre de un amor imposible que él tenía por la hermana de ella, Sissi, que estaba casada con el emperador Franz Joseph de Austria, pero lo que en realidad dicen ahora, es que él era homosexual y por este motivo no se casó, ni tuvo descendencia. A su prima Sissi lo unía una gran amistad por sus gustos comunes por la música, la equitación y la naturaleza y por eso se hablaba del amor que él tenía hacia ella, pero ella amaba a su esposo y Ludwig era sólo un buen amigo. Na' que ver con lo que nos dijo el guía en el castillo, ni asomo de hablar de la supuesta secreta vida gay del Lucho...
Tempranamente se le diagnosticó una esquizofrenia paranoide lo que lo llevó a aislarse en uno de los castillos que había mandado a construir. El Neuschwanstein, que significa Nuevo cisne de piedra.
Este enorme castillo, en que luego se inspiraría Disney para hacer su castillo de la Bella Durmiente en Disneyworld, Ludwig II, llamado el Rey Loco, lo concibió en su imaginación como una fantasía romántica de un castillo medieval idealizado. Era un palacio diseñado más bien con fines estéticos que prácticos habitables. A pesar de lo inmenso que se ve, fue pensado para residencia del Rey y sus sirvientes solamente y era destinado para servirle como escenario teatral habitable ya que él era tan aficionado a las óperas de Wagner, por eso se lo dedicó a la vida y obra de este compositor.
Se decía, por lo menos eso nos dijo el guía cuando lo visitamos, que en la construcción del castillo Ludwig había desbancado al reino y se había endeudado por muchísima plata, pero ahora dicen que en realidad usó su fortuna personal y sin embargo con todos los visitantes que recibe al año que suman más de 60 millones de personas desde que se abrió al público, ha compensado con creces todos los costos que demandó, además de ser considerado una de las joyas arquitectónicas de Europa, a pesar de que en su época los arquitectos lo despreciaban catalogándolo de "kitsch" por la mezcla de estilos y la pomposidad que se evidenciaba en sus tremendas torres, esculturas y almenas.
El palacio es precioso por fuera y por dentro. Me acuerdo que había una pieza revestida de oro, y sus salones súper llenos de detalles, dedicados a óperas y sistemas de luz y calefacción muy modernos para la época. Lo triste es que aunque alcanzó a vivir unos meses en el castillo, Ludwig nunca lo pudo ver absolutamente terminado porque murió antes. Nunca se supo si murió ahogado en forma accidental o fue un asesinato, pero ocurrió después que salió de paseo con su psiquiatra a orillas del lago.
Harto malito se conservó el Rey, no era ni tan viejo... tenía 40 años no más al morir, pero estaba bien avejentado. Una pena...
Y a pedido del público voy a agregar unas fotos más. Unas de internet de algunas habitaciones. No se permite ni tomar fotos y grabar videos dentro así que compré postales.
Este era el dormitorio del Rey. En las paredes se destacan murales pintados de Tristán e Isolda, leyenda que motivó una ópera de Wagner.
Este salón era la Sala de los Cantores que jamás se usó para algún baile, banquete o concierto, sólo se estrenó hasta 1933 con motivo del aniversario 50 de la muerte de Wagner
Y esta era otra de las piezas favoritas de Luis, la Sala del Trono, lleno de pinturas de los apóstoles y Reyes canonizados.
Y estas fotos son las que tomé yo. Eran de papel así que la calidad al pasarlas acá es deficiente...
Entradas al Castillo. Lo bueno es que los menores de 18 entraban gratis.
Para subir al Castillo se podía pagar un coche tirado por caballos. Recuerdo que no era barato y cobraba más caro por subir que por bajar.
Otro Castillo de la familia estaba al ladito. Hohenschwangau, donde creció el príncipe Ludwig.
Acercándose al Castillo. Era invierno y estaba nevado.
Un poco decepcionantes las fotos, pero andaba con 2 cabros chicos y a uno que le subió la fiebre mientras andabamos ahí.



























