viernes, 8 de abril de 2016

La maldición de las xylobands

No es un secreto que me encanta la música, así que acá va otra entrada musical.

Debe haber sido por allá por 2003 que por casualidad y a petición de mi querido esposo compré "A Rush of Blood to The Head", el segundo disco de Coldplay. A él le gustaba mucho la canción más conocida de ese CD que fue "In my place". A mí no me mataba, pero lo compré y durante todo ese verano lo escuchamos en la casa y en nuestros viajes en auto sobre todo, una y otra vez, convirtiéndose en un clásico "familiar". Así entonces empezamos a consumir todos los CD posteriores a ese y el previo  también.
El 2007 Coldplay vino a Chile por primera vez y programó 3 conciertos el Espacio Riesco. La lejanía del lugar y los altos precios de las entradas me hicieron desistir de ir a verlos, además pensé que iban a venir pronto de nuevo.

Así llegó fines del 2011 y un nuevo disco "Mylo Xyloto" con el cual la banda salió de gira mundial. De pura casualidad y teniendo un viaje programado a EEUU, que incluía una estadía de 3 días en Los Angeles, haciendo una escala en realidad, me entero que Coldplay estaría dando conciertos en esos días en el Hollywood Bowl. Rápidamente me meto a internet a ver si hay entradas, pero las oficiales estaban todas agotadas. No así en páginas de reventa donde encontré al doble del precio original. Fuera de si es legal o no este tipo de venta, compré no más una entrada y esperé que me llegara con el alma en un hilo... en cosa de días llegó en un sobre vía FedEx ese trocito de papel y en realidad el alma en un hilo la tuve hasta el día del concierto, esperando que la entrada fuera verdadera y no falsificada. Al parecer la página, al filo de la legalidad y todo, no vendía entradas truchas.

Y así fue como tuve mi primer encuentro con esta banda que a estas alturas ya se había transformado en una de mis favoritas y que posee un alto valor sentimental también porque siendo de gusto familiar, ha acompañado el crecimiento de mis hijos que fueron mutando de gustos y todo, pero aún la escuchan.

El Mylo Xyloto tour se supone que tendría una etapa latinoamericana que finalmente se canceló y nos quedamos con las ganas de verlos en Chile, así que me felicité doblemente por haber aprovechado la oportunidad de verlos ahí en esa ocasión, pero ahora que por fin vinieron por estos lados (después de 9 años de ausencia) y concierto que obviamente no me podía perder, pude observar las diferencias y similitudes entre ambos, que aparte de ser de diferentes CD, más que nada el público hizo muchísima diferencia.

El concierto de LA fue en un sitio al aire libre, en primavera, pero en la noche hacía bastante frío. Llegué como 2 horas antes, más que nada para tener tiempo de curiosear, pero no había nada de gente, cero aglomeración y afortunadamente mi entrada estaba OK y pude ir a mi asiento. Compré una entrada en un costado en platea. Los asientos eran muy raros. Estaban en un espacio delimitado por una reja de poca altura que abarcaba 4 asientos, con una mesita central.


Y como se ve, la gente que llegaba a estas localidades pedía comida, la que les era llevada por mozos que atendían sus solicitudes. Me dediqué a mirar y me sorprendí con personas tomando vino, comiendo piernas de pavo enteras y bebidas de un litro una hora antes que empezara el concierto.
Mis vecinos de asiento con los que compartía mesa llegaron como 20 minutos antes al evento y sacaron sus vasos donde se prepararon tragos con hielo y todo.

A todo esto, la gente que se veía en platea era bastante mayor de lo que me imaginé que podría ser. En promedio yo calculo que los que estaban eran puros cincuentones. Había alguna familia con niños, abuelos canosos y uno que otro treintón. Tal vez los asistentes a galería eran más jóvenes, puede ser.

A la entrada nos dieron a todos unas pulseras que al empezar el concierto se encendieron (excepto la mía) y que durante algunas canciones volvían a iluminarse con diferentes colores. Hubo fuegos artificiales, explosiones de confetti, globos gigantes y un escenario montado en medio de la galería donde ellos se trasladaron a tocar varias canciones.

La gente estaba contenta, pero no loca. Había gritos y saltos, pero nada extremo. Yo me puse a grabar con mi cámara y uno de mis vecinos me preguntó si acaso era del fanclub... jajajaja, es que grabar era una demostración muy exagerada de fanatismo?

El concierto de este 3 de Abril en Santiago fue en el Estadio Nacional. Había comprado las entradas apenas se pusieron a la venta en diciembre y después de 3 horas de hacer cola en Falabella pude conseguirlas y por suerte fui temprano porque a las horas se agotaron.

A mi pesar, fui a cancha lo cual implicaba llegar antes para tener una buena ubicación. Yo prefería platea baja, pero mi hija quería estar cerca. Y llegamos a estar bastante cerca, aunque apretadas y de pie por varias horas.

Nuevamente el show incluyó pulseras luminosas, fuegos artificiales, rayos láser, globos gigantes y un escenario montado en medio de la cancha que los acercaba al público de las graderías.



Estar en cancha tiene el inconveniente de estar de pie muchas horas, pero tiene el encanto de estar en medio de la masa que salta y te lleva para donde quiera y sudar la gota gorda con tanto calor humano, y es estar donde las papas queman y vivir toda la emoción de un recital en vivo al máximo.


Así estaba de cerca. Esto es durante el teloneo de María Colores. Nótese los puntitos de colores detrás que eran todas flores de papel al parecer.

Las pulseras, llamadas Xylobands, porque hicieron su debut en el Mylo Xyloto tour, eran un espectáculo al estar todas encendidas de diferentes colores, o todas de color blanco donde el estadio parecía un cielo muy estrellado. Lamentablemente la que me tocó a mí tampoco encendió esta vez... seré getta? jajaja, pero igual se veían lindas a mi alrededor. Antes del concierto pedían que por favor las devolviéramos y he aquí otra diferencia. Al final de concierto en L.A. casi todo el mundo la echaba en las cajas de recolección a la salida del Hollywood Bowl, pero en Santiago yo veía que las que echaban en las cajas eran las menos... es que si esperamos 9 años para tener a Coldplay aquí cómo no querer guardar un recuerdo de la ocasión? Aunque las mías estén falladas, me voy a fijar en internet donde hay tutoriales para hacerlas funcionar en la casa, voy a probar si ahí me funcionan.



Pero ese es un detalle. De verdad que el hecho de poder asistir a un concierto de estas características es un privilegio y como muchos comentaban después, de verdad que no sólo por la música, la experiencia de estar en un concierto en vivo de Coldplay de verdad que es mágica, por todos los extras que implica, que no todos los artistas aún aquellos con más seguidores, están dispuestos a entregar. Hay muchos detalles pensados en devolver a la gente parte del cariño que la banda recibe. Me imagino que el hecho de armar un escenario anexo al principal y una pasarela de muchos metros de largo implica un costo bien alto. Igualmente el uso de los fuegos artificiales, el confetti que no es poco, las mismas pulseras y el sistema de encendido, los rayos láser, los globos gigantes, muchos detalles que hacen del concierto una vivencia muy especial y fuera de lo normal y que como decía, habla de la consideración que la banda tiene hacia sus seguidores. Hasta hace unos años también era costumbre que la producción eligiera entre los asistentes a las localidades más alejadas en los conciertos, a unas cuantas personas y los llevaran a las primeras filas. En el concierto al que asistí el 2012 fue así y en un primer instante no supe por qué esa gente que entró como media hora antes adelante, saltaban de alegría y se abrazaban y era porque se habían ganado el premio. 

Al finalizar el recital de el domingo Chris Martin aseguró que volverían. Espero que así sea y si usan Xylobands de nuevo, me toque una que funcione. :)




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