jueves, 27 de enero de 2022

Rincones que hablan

Hace harto que no venía a mi rincón amigo del condominio. Pusieron un columpio llamador de chiquillos gritones. Estoy echando de menos el período de confinamiento en que las puestas de sol eran mi gran alegría en estos metros cuadrados de tierra rodeados de esa reja matapasiones. Ahora que salí temprano del trabajo pude venir a tomar solcito y reflexionar sobre estos 2 años 🤔

La tarde estaba tan bonita. La luz del sol y la brisa agradable me trajeron recuerdos de cuando aún no había pandemia y no teníamos idea de lo que se venía. El último verano y las últimas vacaciones. Ideas, proyectos, todo truncado... tanta incertidumbre, pero en medio de todo,  la belleza del paisaje soleado de nuestro sur a comienzos del otoño con tan poca gente en la calle... qué cosa hermosa jaja. Me acuerdo que fuimos a Frutillar un día con mi hijo y no andaba nadie caminando en la calle y el paisaje lindo era sólo para nosotros. Eso no se da jamás. Seguimos en pandemia, pero los lugares ya no están desiertos. Y ahora no tengo tiempo para ir al rincón de mi condominio. Pasé hartas horas ahí, si cuento todas las veces que me fui con mi cojín y hasta con una merienda y con mi hija a mirar la caleta, observar los pájaros, el avance del sol, las nubes moverse. La reja no era obstáculo para ver más allá el horizonte y en medio de la incertidumbre, tener la certeza de que ese momento era único y hermoso dentro de todo y en verdad lo era. 

Alguna vez estuve ahí escuchando audios de whatspp de mis amigos y grabé otros eternos cuando aún no había 2x jaja (esa es una talla para mi amigo impaciente que no puede escuchar audios largos a velocidad normal)  

Otras veces me fui ahí a escuchar música. Hubo soundtrack para aquellos movimientos de las hojas de los árboles, de las nubes tapando los rayos de sol o una tajadita de luna apenas visible. Escuché podcast de entrevistas y copuchas y hasta tuve un par de video llamadas con una amiga muy lejana.

Llevo viviendo hartos años en la misma casa, pero nunca me había hecho un rincón amigo en este espacio, donde ir a mirar el paisaje hasta ahora. El 2020 fue el año que nos obligó a encontrar alternativas a lo que hacíamos antes, a buscar salidas a esa sensación de encierro y sentir que la naturaleza que nos rodea estaba ahí acompañando y ayudando a sobrellevar esa ansiedad por salir. 

Ahora que seguimos en pandemia, pero ya puedo salir y ver otros lugares, ya no visito mi rincón a diario porque de a poco ha vuelto a instalarse la rutina del trabajo que ya no me deja tiempo para ir a sentarme a divagar y soñar con lo que haría al terminar la pandemia, con susto, siempre con la mascarilla puesta, pero con esperanza de recuperar nuestra vida y lo echo de menos, fue bonito descubrirlo y estaré siempre agradecida de él. 

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