Otro año más, ahora los cuento desde que empezó la pandemia. Ya 2 años más vieja desde el 2020. Caló fuerte ese tremendo terremoto que ha significado el covid19. Es como si en esos 2 años hubiera envejecido 10 años... o por lo menos 5, pero en todo caso mucho más que 2 y no sólo eso, sino que siento que ahora sí no hay vuelta atrás, ya va quedando menos tiempo para hacer ciertas cosas, ya no se puede planificar proyectos para el futuro. El futuro es ahora y si no se hace ahora, no se hará nunca y se siente tan lapidario. Es una sensación de ya tener 80 y que la muerte está a la vuelta de la esquina.
Y pensar que mi papá tuvo un hijo con más edad que yo ahora. No puedo imaginarme cómo se sentiría tener un hijo casi nieto. Es impensable para mí. Y bueno, el tiempo pasó rápido y él no disfrutó tanto esa paternidad... o tal vez sí, nunca se lo pregunté.
Yo desde hace años ya que ando transmitiendo con la vejez, que me siento vieja, que no me importa, que hay que quitarle el estigma a la vejeztud, que no pretendo esconder canas, ni arrugas, que lo que más me molesta de cumplir años es ir perdiendo agudeza visual, pero de pronto me estoy empezando a sentir mucho más vieja que antes, de golpe y también de golpe llegaron amigos mucho más jóvenes que me recuerdan mucho más a diario que no tengo la edad de ellos. En realidad desde hace mucho que mis amistades más cercanas, con las que más contacto tengo, son personas mucho más chicas y eso me ha sorprendido a mí misma a veces, porque saco la cuenta y algunos de mis amigos aún no aprendían a leer cuando yo ya tenía un título universitario y no sé si eso es porque yo no estoy tan madura psicológicamente o porque estos amigos son más maduros para su edad. Sea como sea, siento que congenio más con gente a la que le llevo décadas en este mundo, en gustos, intereses y pensamientos. Mucho más que con personas de mi generación en general, que a veces me hacen sentir rara, diferente a ellos.
Y de todas maneras, el hecho objetivo es que estoy vieja y cada año que pasa estaré más vieja, no van a mejorar mis sentidos, mis capacidades, aún cuando sí creo que uno nunca deja de aprender, no hablemos de retener... la retención es crítica y lo que decía que es lo que más siento es que la vista ya nunca será lo que era y no sé por qué aún no puedo acostumbrarme a depender de los lentes.
Otra cosa que se va perdiendo es la capacidad de asombro y eso duele. Son bonitas las sensaciones de las primeras veces de algo en general. Así que tal vez sea algo positivo lo de perder un poco la habilidad de retener, así mejora un poco esa capacidad de asombrarse otra vez.
Quisiera que el tiempo no siguiera pasando cada vez más rápido. Una vez alguien me dijo que el tiempo estaba pasando más rápido que antes objetivamente y no era sólo una percepción propia de tener más años. Esa persona murió hace un tiempo y no sé cómo habrán sido esos últimos años de vida. Ojalá haya podido disfrutarlos al máximo porque se fue de forma demasiado prematura. Igual que Zalo Reyes que murió ayer. El gorrión de Conchalí sólo tenía 69 años y cuando se hizo más conocido apenas tenía 30 y yo lo recuerdo. Era un tipo chispeante, lleno de vida, nadie hubiera pensado que se iba a ir apagando como terminó haciéndolo.
Esto está quedando demasiado bajoneante... no era mi idea inicial, no quiero deprimirme yo, ni deprimir a nadie. Sólo estaba constatando un hecho y en todo caso justo cuando estaba en medio de mis cavilaciones, apareció en youtube el video de una mujer uruguaya que con 79 vendió su casa y se compró una motorhome para salir de viaje y ya tiene 83 y sigue viajando. Tal vez no sea tan mala idea. Valiente la viejita de todas maneras, pero si ella puede, por qué yo en mi vejez no pueda? Así que hay que ver las cosas de forma más optimista, la vida no necesariamente se acaba por ir cumpliendo cada vez más años.

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