Comienza otro año en este lado del mundo. Es que Enero y Febrero no cuentan, es verano y aunque uno no esté de vacaciones, como la mayoría sí lo está, todo se posterga para ahora, para Marzo. Así que estamos comenzando el año y a mí este mes me provoca una nostalgia tremenda. Nostalgia del verano y los días de relax, de días bonitos y paseos, ropa liviana, de estar con la familia. De comer cosas que se comen en verano no más como sandía y frambuesas frescas y humitas de la mamá.
Otra nostalgia fuerte es de la época del colegio, sobre todo cuando Marzo era significado de reencontrarse con amigas, de comprar uniforme y útiles para el nuevo año escolar, de tardes aún soleadas tomando once en el patio y de llegar a ver el estreno de la teleserie de turno. No tanta nostalgia de la U con sus años estresantes, llenos de temores académicos, siempre con la duda de si me la podría ese año, siempre pensando que el año que se venía era más difícil que el anterior.
No siento nostalgia de comprar útiles a mis hijos y esas jornadas eternas marcando lápices y forrando cuadernos y libros y menos de levantarme al alba para despertarlos para ir al colegio y preparar las colaciones. No, qué bueno que se acabó todo eso, pero la nostalgia de tenerlos en casa es fuerte. Más las otras pérdidas que se han ido sumando hace que se sienta un vacío grande en la casa y no sólo en la casa. No puedo sentirme 100% alegre aunque lo intente.
Además hay tanta incertidumbre en este comienzo de año por lo que viene. Hay tantas cosas que no dependen de mí, que no puedo anticipar cómo se va a desarrollar todo y esa inestabilidad futura me tiene en el aire, sin bases firmes donde apoyarme.
Tampoco ayuda el volver del calor de Santiago, donde todavía el sol calienta bastante, a un invierno en ciernes donde ya se terminaron de un día para otro los días lindos y de frentón ya hay que usar botas, chaqueta y hoy por primera vez sacar una bufanda de lana porque el pañuelo ya no era suficiente.
Yo sé que después se me pasa, aunque este año es especialmente fuerte la nostalgia. Hay que seguir dándole no más, así que a tirar pa'arriba, no queda otra ;)


































